José Ortega y Gasset, cuando toca el tema “Democracia y Democratismo”, establece con certera agudeza que: “No es lícito ser ante todo un demócrata porque el plano a que la idea democrática se refiere, no es un primer plano, no es un ante todo” Por ello, como bien conceptúa Agustín Basave Fernández del Valle, “la politica es un orden instrumental y adjetivo de la vida…. pura forma jurídica, al hacer de ella el principio integral de la existencia, se engendra las mayores extravagancias”
No todo debe de agotarse en la cosa pública, en la obra del Estado, ya que a pesar que el orden político repercute inevitablemente – para bien o para mal – en las situaciones particulares y circunstanciales, existen órdenes superiores que están por encima como el orden moral, religioso y metafísico cuya primordial importancia rebasa los estrechos límites del campo político.
Cierto sector de la sociedad peruana, practica esta “democracia morbosa”, al anteponer los “beneficios” que pueda otorgar un segundo gobierno de Alejandro Toledo, cosa que dudo sea bueno, a la dignidad que debe de tener un representante del Perú. Vale decir, ser representate ante el mundo de toda la sociedad peruana.
El Perú sería, por segunda vez, representado por un hombre carente de dignidad, de verdad, de virtudes que exige cualquier sociedad por pobre que sea como, la honestidad, la sinceridad, la sobriedad, la responsabilidad familiar y paternal. Por esto, personalmente, nunca le reconocí ni puedo reconocerle a Alejandro Toledo una auténtica autoridad política, porque no basta la tenencia del poder ya que la autoridad personal de un Presidente encarna, más que una forma de gobierno, la moral, la decencia, la prestancia, la sobriedad y los valores morales de toda una sociedad y Alejandro Toledo representa la antinomia de estos valores.
Quien tiene autoridad, y no simple poder, trata de comunicar su excelencia al ciudadano. Qué excelencia puede trasmitir Alejandro Toledo? Puntualidad? Orden? Prestancia? Verdad? Sobriedad? Responsabilidad? Autenticidad? Deber?
Qué ejemplo puede tener la niñez y la juventud cuando el Presidente ha cultivado la inteligencia sin el control de la moral, del deber, de la justicia y del sentimiento al punto de mecanizar la espiritualidad del ser humano y encontrarse abandonado a la fuerza, a la mentira, a la astucia, al fraude y a la intriga?
Qué autoridad y derecho puede tener una persona por más que ostente el poder, cuando no ha cumplido con su deber ya que el deber se antepone al derecho y sin deber el derecho no nace?
Hoy, nuevamente se pone de manifiesto la desverguenza de Alejandro Toledo al publicar una encuesta privada con metodología propia y ocultando parcialmente resultados. Hoy, nuevamente manipula y llega a acuerdos para imponer al segundo candidato que pase a segunda vuelta como ocurriera en las elecciones del 2001. Tamaña osadía. Esta vez, queda al decubierto parte de sus argucias. Sólo me queda confiar que algunas autoridades electorales, llámese Jurado Nacional de Elecciones y ONPE ya no se ecuentren en ejercicio como en el 2001, cuando a la candidata de Unidad Nacional, supuestamente, la dejaron fuera del proceso por acuerdos de Alejandro Toledo, políticos y autoridades electorales.
Cumplamos con nuestro deber dando nuestro voto buscando nuestra recompensa…. “LA PROPIA ESTIMACION”